viernes, 13 de julio de 2012

¿Por qué no sientes las cosquillas que te haces a ti mismo?


Nunca me hubiera imaginado que la razón por la cual no sentimos cosquillas autoinducidas tiene que ver con el control motor, es decir, con la forma en la que planeamos y ejecutamos el movimiento de nuestro cuerpo. Al parecer, nuestro sistema nervioso es capaz depredecir los resultados de nuestras intenciones motrices, tanto en lo que se refiere al desenlace esperado de esas acciones como en lo que tiene que ver con las sensaciones que se recibirán en forma de retroalimentación (feedback); como veremos, esto último es justamente lo que entra en juego en el caso de las cosquillas.

Resulta que, según lo han planteado los investigadores del comportamiento motor, cuando iniciamos un movimiento de nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso también genera una predicción,expectativa o modelo de las consecuencias sensoriales que tendrá este movimiento. Por ejemplo, cuando uno se propone causarse cosquillas a uno mismo, e inicia un movimiento con ese fin, el sistema nervioso central anticipa las sensaciones que serán recibidas de los receptores cutáneos (a través del  sistema nervioso periférico) como consecuencia de ese movimiento. Posteriormente, cuando las sensaciones reales que uno tiene coinciden con aquellas sensacionespredichas, estas sensaciones se restan la una de la otra, en un fenómeno denominado atenuación de la retroalimentación (feedback attenuation), y así no sentimos cosquillas o las sentimos de forma leve. En contraste, cuando otra persona nos toca, el sistema nervioso no cuenta con esa predicción para la comparación con las sensaciones recibidas (ya que nosotros no somos los que generamos el movimiento), y por tanto sentimos cosquillas.

Los investigadores del comportamiento motor postulan que estos procesos de predicción y atenuación sensorial tienen el propósito de disminuir la información que el sistema nervioso tiene que procesar con cada movimiento. Si no contara con este mecanismo, el sistema nervioso tendría que estar continuamente pendiente de las sensaciones provocadas por nuestro movimiento, lo que constituiría un gran volumen de información a procesar.

Mediante el empleo más curioso que yo conozca que se haya hecho de un robot, un experimento demostró resultados interesantes. En ese experimento, un robot accionado por una persona estaba encargado de estimular una región sensible a cosquillas del cuerpo de esa misma persona (ten en mente que, como la persona es quien realizaba el movimiento para comandar al robot, su sistema nervioso podía anticipar las sensaciones que serían receptadas). Cuando el robot realizaba la estimulación inmediatamente después de ser accionado por el sujeto, éste último sentía cosquillas muy leves. Sin embargo, cuando se introducía un retraso entre el comando del sujeto y la acción del robot sobre su cuerpo, el nivel de cosquillas empezaba a incrementarse. Así, si el robot efectuaba la estimulación con un retardo de 100ms, los sujetos del estudio empezaban a sentir un mayor nivel de cosquillas, que no obstante continuaba siendo menor al nivel provocado externamente por otra persona. Con un retardo de 200ms o más, los sujetos sentían cosquillas en un nivel comparable a aquel que se percibiría con estimulación externa. Esto podría indicar que la predicción sensorial que genera el sistema nervioso para la comparación con las sensaciones reales tiene un tiempo de vida limitado, y que su finalidad es acompañar al movimiento; dentro de ese lapso, las cosquillas autogeneradas durante el experimento se atenuaban, y fuera de él, eran percibidas.

BIBLIOGRAFÍA

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