sábado, 11 de agosto de 2012

¿Los deportistas están hechos de otra pasta?



Esta expresión popular, empleada habitualmente cuando un deportista consigue un logro fuera de lo común, es también aplicable en el aspecto meramente físico, en cuanto a los tiempos de recuperación de determinadas lesiones. 

¿Los deportistas están hechos de otra pasta?

Esta expresión popular, empleada habitualmente cuando un deportista consigue un logro fuera de lo común, es también aplicable en el aspecto meramente físico, en cuanto a los tiempos de recuperación de determinadas lesiones.
Los ejemplos, están a la orden del día. El futbolista del FC Barcelona Andrés Iniesta  hace pocas semanas, sufrió una rotura de fibras de 2 centímetros de la cuál se sobrepuso en menos de 20 días para llegar a disputar la final de la Champions League. Este período de  recuperación, en términos generales, resulta impensable en cualquier persona.
Asimismo, en otros deportes: Lance Amstrong se recuperaba en tiempo record de una lesión de clavícula o, Ricky Rubio tras una aparatosa y espectacular lesión, se recuperaba en tres días, son sólo algunos ejemplos de las aparentemente milagrosas curaciones de deportistas de elite que nos hacen dudar de cuál puede ser el misterio de semejantes prodigios regenerativos.
 Si se analiza detenidamente, las diferencias radican en el conjunto de procesos que se suceden después de sufrir una lesión. 

A) DIFERENCIAS ENTRE DEPORTISTAS AMATEURS Y PROFESIONALES

A.1) Tiempos de diagnóstico y tratamiento
Tanto en el caso de deportistas profesionales como amateurs tras una lesión se suceden una serie de procesos:
1) Reposo + medicamentos.
2) Reposo sin medicamentos.
3) Posibilidad de pruebas que arrojen un diagnóstico si persiste el dolor.
4) Opción de tratamiento.
En el caso del deportista no profesional, este procedimiento suele durar varios días, mientras que en el deportista profesional un día suele ser suficiente, pasándose casi de inmediato a las sesiones de recuperación.

A.2) Recuperación
En el caso del deportista profesional las sesiones de rehabilitación, suelen ser muy exigentes e intensivas, especialmente si se requiere la participación de éste en un evento de relevancia.
A este particular, hay que añadir la especial relación que suele existir entre recuperadores y deportistas de elite, los cuales conocen a la perfección las necesidades específicas del paciente no sólo en el aspecto físico, sino muchas veces en el aspecto psicológico, intentando evitar la obsesión de éste por recuperarse, centrando las conversaciones que surgen durante las largas horas de tratamiento en temas ajenos al ámbito deportivo.
En el caso de deportistas amateur, sin la imperativa necesidad de competir y, generalmente con menor disposición de tiempo y medios, las recuperaciones suelen ser menos intensivas.

A.3) Divergencias en tratamientos y procedimientos de rehabilitación

1) Conveniencia de la aplicación de frío: Se aplica inmediatamente después de sufrir la lesión con el fin de evitar la inflamación de la zona. La imagen de un deportista en el banquillo tras lesionarse con una bolsa de hielo, es tan gráfica como ejemplarizante. Algunos autores sin embargo, sostienen la relativa importancia de frenar la respuesta inflamatoria, cuestionando incluso su conveniencia, fundamentándose en que dicho mecanismo es una respuesta del organismo a una agresión externa en la cuál se producen una serie de sustancias que pueden resultar necesarias para la recuperación del organismo. Si embargo, la necesidad de acelerar el proceso de recuperación desestima las reticencias a aplicar el frío para evitar una inflamación post traumática.

2) Conveniencia de acortar los tiempos de recuperación: Es evidente que por muchos aparatos de última tecnología, procedimientos novedosos o, fisioterapeutas de primer nivel que se empleen, siempre existen unos tiempos de recuperación recomendados. La reducción de dichos tiempos, conlleva un riesgo, como hemos citado en otros artículos, del cuál el equipo médico y deportista deben hacerse cargo y asumir o no. Es cierto que, como también se ha comentado, los avances en el campo del diagnóstico y prevención (como la máquina que emplean algunos equipos de fútbol para predecir probables lesiones) han reducido estos riesgos si bien, no los han eliminado totalmente.
B) ¿REALMENTE ESTÁN HECHOS DE OTRA PASTA?

Tras esta sucinta exposición, tenemos perspectiva suficiente para intentar contestar la pregunta de manera fundada.
Es cierto, que la disposición de equipos, materiales y medios, pueden favorecer y acelerar las recuperaciones de manera sensible en cualquier persona y, que su disposición suele estar restringida a profesionales que justifiquen la inversión.
Por otra parte, las interminables y continuas sesiones de recuperación, tratamientos medicinales y otras incomodidades inherentes al tratamiento, precisan de un paciente con un umbral del dolor por encima de la media y, una fuerza de voluntad igualmente superior. Generalmente, para soportar este tipo de tratamientos se precisa una motivación que justifique las incomodidades e incluso el sufrimiento que supone su puesta en práctica. Por ello, los deportistas profesionales, extraen de sus metas la fuerza suficiente para justificar el padecimiento y, el posible riesgo de recaída que supone acelerar una recuperación. Un aspecto que un deportista amateur, con metas más modestas y, sin la imperiosa necesidad de recuperarse en fechas límites no contempla.
Desde la consulta quiero agradecer encarecidamente, las numerosas preguntas que recibo por parte de los lectores,  expresando la alegría que supone poder ayudaros en la medida de lo posible. Un saludo.

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