lunes, 7 de enero de 2013

"ESTE ATLETA NO RINDE"



Muchas veces hemos escuchado la frase que encabeza este artículo. ¿Qué significa este comentario que se suele hacer a menudo?. Como todos estaremos pensando, se refiere a los típicos atletas que entrenan muy bien pero después esos entrenamientos no se ven reflejados en la competición, sobre todo cuando los entrenamientos de ritmo-competición (que son los que nos dan el valor del atleta) no se corresponden con los tiempos obtenidos en los controles o campeonatos.

Ante esto, los entrenadores tenemos la obligación de intentar buscar las causas. Para ello lo primero que debemos tener en cuenta es la siguiente afirmación:


LOS ATLETAS SON PERSONAS


Esto, que parece algo muy claro, voy a intentar explicarlo un poco. Cuando digo que los atletas son personas, me voy a referir, sobre todo, a tres vertientes: Fisiológica, psicológica y medio-ambiental, que van a influir en esta baja relación entrenamiento-competición.


Fisiológica:


Hay atletas con una gran capacidad de recuperación entre una y otras sesiones y de eliminar las sustancias de desecho de la sangre. Otros, sin embargo, necesitan tres, cuatro o incluso más días para recuperarse de un entrenamiento de calidad. Esto, debemos tenerlo en cuenta los entrenadores a la hora de la planificación, sobre todo las dos últimas semanas antes de la prueba en cuestión.


Psicológica:


Aquí entra en juego la conocida y ya muy estudiada ANSIEDAD, que cuando se presenta en pequeñas dosis es beneficiosa ya que constituye un mecanismo de supervivencia crucial en el ser humano, pero cuando ésta es muy alta y sobre todo sostenida desde varios días antes de la competición, tiene un efecto devastador en el organismo, ya que pone en juego una serie de mecanismos hormonales que van a hacer que lleguemos al día de la prueba completamente agotados, como si nos hubieran pegado una paliza. Ante esto, el mejor antídoto es enseñar al atleta a DISFRUTAR CORRIENDO y no buscar resultados, ya que si nos divertimos cuando competimos y cuando entrenamos, expulsamos de nosotros automáticamente el miedo y la ansiedad. Por el contrario, si lo vemos como una obligación, nuestro cerebro empezará a revelarse contra esta situación, apareciendo la excesiva responsabilidad y la consecuente ansiedad.


Medio-ambiental:


Efectivamente, como vivimos en este entramado que es la sociedad, estamos sujetos a las consecuencias de las relaciones con los demás y de nuestras obligaciones dentro de este entramado. Quiere esto decir que los problemas, el stress, el trabajo, los estudios, etc.., influyen en el rendimiento de forma casi determinante, de forma que una persona después de haber entrenado muy bien, la semana antes de la competición se le puede presentar algún tipo de inconveniente que va a mermar su capacidad física, ya que no debemos olvidar que la mente y nuestro cuerpo son dependientes debido a que es el cerebro el encargado de dar las órdenes a las glándulas hormonales y a los neurotransmisores para preparar nuestros mecanismos de defensa, a la hora de poder solventar estos problemas, dejando muy poca energía reservada para la competición.


Después de todo esto, estamos en condiciones de concluir que:


ENTRENAR ES UN ARTE


ya que, aunque la base teórica es muy importante, y todo está inventado, después, los entrenadores debemos olvidarnos de las matemáticas ya que estamos tratando con personas. Si los atletas fueran autómatas robotizados, con los entrenamientos que vienen en las revistas habría suficiente y los entrenadores sobraríamos.
Fuente:http://atletascadiz.blogspot.com/search/label/Art%C3%ADculos


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