jueves, 20 de junio de 2013

Una Lesión que puede dejarte en dique seco.

 Neuroma de Morton


El Neuroma de Morton es una patología muy dolorosa y más frecuente de lo que se
pueda pensar. Tiene un origen biomecánico; el mal apoyo del pie ocasiona un
microtraumatismo en el nervio y éste se va engrosando paulatinamente hasta que llega a
convertirse en una auténtico problema que causa dolor, que se presenta en la planta del
pie e irradiado al 2º o 3º dedo.
El paciente presenta de golpe un dolor muy agudo en la planta del pie. Al cabo de un
rato de masajearse el pie, el dolor mengua y llega a desaparecer, pero con el tiempo
vuelve a presentarse.
En este tipo de patologías del antepie se han de agotar todas las posibilidades antes que
la cirugía y ésta debe reservarse para cuando las terapias conservadoras no pueden
llegar más que a perjudicar la sintomatología.
Hay que estudiar el pie y ver que alteraciones mecánicas tiene; una buena medida es la
colocación de una plantilla ortopédica ya que en muchos casos alivia los síntomas
durante tiempo. Se puede hacer un tratamiento con fisioterapia o con rehabilitación.
Hay una medida terapéutica más agresiva que se debe modificar que es la infiltración en
el espacio entre los dos dedos, siempre por el dorso del pie y nunca por la planta; esto,
en un caso bien escogido, puede incluso curar al paciente.
Lo que no se recomienda nunca es infiltrar más de, como máximo, 2 veces ya que se
está hablando de un nervio que está inflamado y que se puede provocar una irritación
permanente del tejido nervioso y que después no se cure si se ha de operar al paciente.
Se puede hablar de que la cirugía endoscópica, la descompresión del ligamento que
comprime al nervio, es la medida menos agresiva dentro de las quirúrgicas. Es una
cirugía simple que se puede hacer con anestesia local y que puede resolver la situación
entre un 85 y un 90%. En la mayoría de los casos, al cabo de una hora el paciente puede
marcharse a su casa.
Se debe llevar un calzado especial que se llama postquirúrgico durante una semana, y al
cabo de esa semana, si el pie no está excesivamente hinchado, el paciente ya puede
calzarse un zapato de tipo deportivo, blando, que no cierre mucho las puntas de los pies.
Persiste un dolor en el pie, que en la mayoría de los casos al mes ya ha desaparecido.
Existe la posibilidad de que en algún caso el nervio esté muy dañado y no se acabe de
resolver. Esto pasa en un 5% de los casos y entonces habría que extirpar el nervio.
Fuente: vivirmejor.es

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