martes, 23 de julio de 2013

Carreras de orientación






1. La orientación en el medio natural


Desde hace unos años estamos asistiendo a una gran evolución y auge del “uso” de la naturaleza por parte de todos los sectores de la sociedad. Este uso se traduce en simples actividades de tiempo libre, culturales, sociales, de recreación organizada, o en la práctica deportiva al más alto nivel. Y es que, el ser humano siempre ha estado vinculado al uso del medio ambiente según sus posibilidades y el momento concreto de cada época.
El ofrecimiento que hace la naturaleza al ser humano (reto, misterio, adaptación, superación, etc.) permite al hombre volver a sus orígenes antropológicos y enfrentarse a sí mismo, por lo que el medio natural actúa como patrón de medida.
Actualmente la sociedad se ha dado cuenta que el medio natural ofrece a la educación formal, al tiempo de ocio y al deporte el marco idóneo para la consecución de dos aspectos básicos en las personas aspectos psicosociales. Donde la naturaleza permite al hombre encontrarse a sí mismo, y desarrollar sus aspectos motrices dotando a las actividades deportivas que se puedan programar en este medio de un carácter constructivo y de promoción de la salud.




2. Recursos para la orientación

Consideramos a los recursos como todos los elementos, estrategias e instrumentos que utilizamos para situarnos respecto a los puntos cardinales. Básicamente, los podemos clasificar en artificiales y naturales.



2.1. Artificiales

Nos referimos a los inventados y fabricados por el ser humano. De estos recursos destacamos:

La brújula

La brújula la podemos definir como un instrumento que señala el norte magnético terrestre. Es el principal recurso de orientación artificial.

Partes de la brújula: Existen diferentes tipos de brújulas, pero todas ellas tienen una serie de partes básicas:
Aguja imantada cuya parte coloreada (roja) nos señala el norte magnético.
Limbo: esfera móvil graduada en 360 grados, e intercalados los 4 puntos cardinales.
Flecha de dirección: flecha pintada en la brújula, o más exactamente en la plataforma de plástico transparente (base de la brújula) que nos señala la dirección a seguir una vez encontrado el acimut (el ángulo formado por el norte geográfico y tina dirección dada).
Líneas norte-sur pintadas en el interior de la esfera.
Regla.
Escala: normalmente de 1:15.000 o 1:10.000.

Finalidades: La brújula sirve esencialmente para: indicar el norte magnético, obtener y calcular un rumbo; orientar un plano y seguir un rumbo de seguridad.

Uso: Para orientar la brújula la colocaremos en un lugar plano y dejamos que la aguja se mueva libremente hasta que se pare. Entonces giramos el limbo hasta que coincida la aguja imantada (punto que señala en norte magnético siempre) con la indicación norte del limbo de la brújula. Una vez realizado esto tendremos la aguja orientada.
El norte que señala la brújula (norte magnético) no coincide con el norte geográfico terrestre. El ángulo formado por ambos nortes se denomina ángulo de declinación. Si bien este ángulo es pequeño (varia de O a 60), en otros lugares es más elevado, y hay que tenerlo en muy en cuenta. Máxime si consideramos que todos los mapas toman como referencia el norte geográfico. Obviamente, existen métodos para calcular ese ángulo de declinación (método de la polar) pero escapan de la orientación lúdica o educativa.

Determinación de una dirección (combinación de brújula y mapa)
1º paso: Unir el lugar del plano donde estoy con el punto del plano al que quiero llegar con uno de los bordes largos de la brújula. La flecha de dirección debe señalar en dirección al lugar al que hemos decidido ir.
2º paso: girar el limbo hasta que las líneas de meridiano de la brújula coincidan o sean paralelas con las líneas de meridiano del plano. La flecha de norte ha de señalar en la misma dirección que las flechas de norte que tiene el plano.
3º paso: girar el plano y la brújula, sin separarlos hasta que la aguja magnética:
coincida su parte roja con la N grabada del limbo.
sea paralela a las líneas de meridiano del plano y de la caja de la brújula.
indique también la dirección de la flecha de Norte del plano.
Ya tenemos el rumbo, y por tanto la dirección a seguir. Sin embargo, una vez obtenida la dirección de marcha hay que:
mantener ha brújula totalmente horizontal.
la aguja magnética señala al N grabado en el limbo.
mirar en la dirección de marcha y fijarse en una referencia lejana para ir hacia ella sin desviarnos.
ir leyendo el plano y talonar la distancia.
llevar el pulgar sobre el plano indicando nuestra posición actual.

El mapa

Un mapa es una representación grafica del terreno sobre un papel. El fin del mapa es permitir la visualización de un sector de la superficie terrestre como si se contemplara desde una vista aérea.

Tipos de mapas: Existe una amplia variedad de mapas, desde los croquis esbozados con prisa para indicar el camino a alguien, hasta un trabajo de precisión utilizado en la planificación o realización de un gran proyecto.
Si el mapa representa una zona muy pequeña a gran escala, se denomina plano (plano de una casa).
En función del espacio físico que queramos ver hay diversos tipos de mapas:
Mapas de carreteras. - Cartas náuticas.
Mapas topográficos. - Cartas aeronáuticas.
Mapas geológicos. - Mapas climáticos.
Mapas de orientación.

Los mapas topográficos: son los más utilizados de todos ellos, se realiza siguiendo reglas muy precisas de forma que se pueda:
Identificar todo punto característico del terreno.
Determinar los ángulos.
Calcular la distancia que separa dos puntos.
Definir la altura y la pendiente del terreno.

El mapa de orientación

Es un mapa topográfico que está caracterizado por contener en él los más pequeños detalles que existen en el terreno.
Al orientador cualquier cosa visible en el terreno puede ayudarle si está dibujada en el plano. Esta es sin duda la principal característica de un mapa de orientación y lo que le diferencia de un mapa topográfico y, por tanto del resto de los mapas.
Las características esenciales de un mapa de orientación son:
Una gran cantidad de detalles. Estando la mayor proporción de ellos dedicados a las referencias más pequeñas. Se intenta reflejar todo lo que haya en el terreno.
Ausencia de nombres de poblaciones, lugares destacados, información turística, etc. Esta información no interesa para nada en la orientación.
Una clasificación de la información que da el mapa, atendiendo al tamaño y a las veces que aparece cada detalle.
Amplia información del espesor de vegetación y de obstáculos que se pueden encontrar en determinadas áreas.
Una especialización de símbolos, de acuerdo con las normas internacionales, eliminando información innecesaria.
Una escala adecuada, para poder mostrar todo de una forma legible, normalmente 1:15.000.
Un gran énfasis en que todos los detalles del terreno importantes para orientarse estén en el plano, por tanto, si el terreno sufre modificaciones (nuevos caminos, tala de árboles, repoblación, incendios, etc.) debe actualizarse.
Unas líneas que cruzan de abajo a arriba el mapa y que representan la dirección del Norte Magnético en esa zona.
En resumen para el orientador un mapa es lo más esencial, es la base de la orientación, por tanto, debe ser lo más parecido a una fotografía del terreno, donde hasta los matices menos importantes están reflejados.

Partes principales a tener en cuenta de un mapa

Líneas de meridianos y paralelos

Son líneas que cuadriculan los mapas en sentido Norte-Sur (meridianos) y Este-Oeste (paralelos), con un carácter convencional.
Meridianos: En sentido norte-sur. Líneas imaginarias que pasan siempre por los polos. Gracias a ellas se sabe donde está el Norte y el Sur, van de arriba abajo y son más rectas a medida que nos acercamos al centro. Los meridianos se miden en longitud (la distancia de arco que hay entre un punto cualquiera y el meridiano 0 o de Greenwich).
Ej: 56º7`.

Paralelos: Líneas imaginarias que rodean la tierra en sentido Este-Oeste, son paralelos al Ecuador. Los paralelos se miden en latitud (la distancia de arco que existe entre un punto cualquiera y el ecuador). Ej.: 45º 7'

Coordenadas

Son la intersección entre línea de meridiano y paralelo, formando un conjunto de cuadriculas que a modo de red, rodean a la tierra. Sirven para designar con exactitud un punto del terreno.


Norte magnético y norte geográfico

El norte magnético que pueda señalar una brújula no coincide con el Norte Geográfico, aunque si es verdad de que por los movimientos que realiza la tierra, cada año el Norte magnético se va aproximando más hacia el Norte Geográfico.


Escala

Todos los mapas suelen llevar una escala que refleja la relación entre el tamaño del terreno y el tamaño del mapa.
La escala es la relación constante entre las longitudes medidas en el plano y la que existe realmente en el terreno.
La escala es un valor numérico que se expresa por una fracción, por ejemplo 1:10.OOO, donde 1 es la distancia que mide sobre el mapa y 15.000 es la distancia que hay sobre el terreno.
Lo cual, significa que 1 centímetro en el plano representa 10.000 centímetros en la realidad, es decir, 100 metros.



Curvas de nivel

Son las encargadas de medir las alturas. Una curva de nivel representa todos aquellos puntos del terreno que están a igual altura.
Nos podemos imaginar que cortamos el terreno con una serie de planos horizontales y a igual distancia unos de otros.
Se llama "equidistancia" a la diferencia de altura entre dos curvas de nivel consecutivas, es decir la distancia vertical que hay entre cada una de las curvas.
Esta distancia es constante, es decir, siempre es la misma para cada plano. Gracias a la equidistancia se puede deducir que:
Cuando dos curvas de nivel se juntan el terreno tiene mayor pendiente.
Cuando dos curvas de nivel se separan el terreno tiene menor pendiente
Normalmente para facilitar la lectura del mapa se suele dibujar cada 5 curvas de nivel una de trazo más grueso que se conoce como curva de nivel maestra.


El reloj de agujas

Se trata de un método bastante certero. Hay que orientar la manecilla pequeña del reloj en dirección al sol. Del ángulo formado entre esa aguja pequeña y las doce horas del reloj, trazamos la bisectriz, obteniendo la línea norte-sur.



reloj de sol

La línea que une la señal de la sombra más corta (a las doce, hora solar) y el sol, nos señala el norte.


2.2. Naturales

Se basan en la observación de indicios, deducciones, fenómenos atmosféricos, etc. Su validez y precisión no es muy significativa, pero en determinados casos, pueden ser útiles. Entre éstos destacamos:
El sol: hace su recorrido de este a oeste pasando por el sur, lugar en el que se encuentra a las doce (hora solar).
Las ramas de un árbol aislado, sus ramas más largas se dirigen al sur.
El musgo, es siempre más abundante en la vertiente norte.
Los hormigueros, tienen su entrada orientada hacia el sur para aprovechar el máximo de horas solares.
Los nidos de aves, se sitúan orientados hacia el sur por el mismo motivo que los anteriores.
La estrella polar: la estrella polar nos señala siempre el norte. Para poder localizarla hemos de encontrar la osa mayor (o carro) y desde las dos últimas estrellas posteriores del cuadro prolongamos la distancia que los separa cinco veces, en una línea imaginaria, hasta que encontremos la estrella polar (al final de la osa menor).
Ábacos: las vertientes más húmedas de las montañas quedan encarados al norte.
Congestiones de nieve: se acumulan a la vertiente norte.
Ábsides de iglesias románicas: el ábside se encuentra orientado al este.

3. La carrera de orientación

Consiste en realizar un recorrido lo más rápido posible pasando por unos puntos señalados en el mapa ayudándose de éste y de la brújula.


3.1. Elementos necesarios

Cada participante lleva:
El mapa.
Una brújula.
Una hoja de control que tiene los datos de los participantes y los tiempos de salida y llegada, donde deberán demostrar que han pasado por todos los puntos. Este control se puede realizar marcando la hoja con una pinza perforadora o apuntando el código (letra y número) que encontraran.
Una hoja donde se indica el lugar exacto donde se encuentra el control (según unos códigos establecidos de antemano).

3.2. Características

Los corredores empiezan en la línea de salida y deben pasar por todos los puntos de control, sellando a hoja de control. Para llegar a los puntos de control o balizas el recorrido es libre.
La salida de cada participante se hace de forma escalonada para evitar que se aglutinen en una zona determinada.
Las carreras de orientación están abiertas a todo el mundo. Cuando se organiza alguna en el ámbito escolar se debe adaptar las características del recorrido a las posibilidades de sus participantes.
Se pueden realizar individualmente, pero cuando se hacen las primeras es recomendable hacerlo por parejas o en pequeños grupos que saldrán cada uno o dos minutos. También se pueden hacer en forma de relevos.
Para organizar una carrera de orientación es imprescindible que dispongamos del material necesario:
Un mapa de la zona a escala 1:15.000 (máximo).
Brújulas (opcional).
Hojas de control por cada participante.
Las balizas donde se encontrarán las pinzas o los códigos.
Un cronómetro.



Sobre el mapa se marcarán los puntos donde se encuentran las balizas y le daremos uno a cada participante (o grupo de participantes) al que adjuntaremos la hoja de control.
El organizador permanecerá en la meta dando las salidas y apuntando los tiempos de llegada de los corredores.

4. Deporte de orientación

A partir del desarrollo y avance de las carreras de orientación, surge el deporte de orientación.
En el deporte de orientación los competidores visitan un número de puntos marcados en el terreno que son los puntos de control en el menor tiempo posible, ayudados por un plano y una brújula.
Comienza en España en los años cincuenta desarrollándose con mucha rapidez y atrayendo a muchos participantes, hasta convertirse hoy día en un deporte altamente competitivo. Es un juego organizado que como tal puede ser adaptado a cualquier circunstancia, pudiendo aportar los aspectos técnicos, metodológicos y progresivos que permiten aplicar estos conocimientos en situaciones recreativas, docentes o puramente deportivas.
La enseñanza de este deporte, está orientada en tres niveles, y se puede desarrollar perfectamente en el ámbito educativo (principalmente el primer y segundo nivel, que destacan respectivamente por un enfoque lúdico, con una metodología jugada, con trabajo en equipo, participación activa, y en el segundo haciendo más hincapié en aspectos más específicos del deporte como son la experimentación y la práctica de la brújula y el mapa), conjugando los diversos juegos anteriormente enunciados.
Muchas son las propuestas metodológicas que han utilizado estos juegos, sistemas de señalización, etc. unidos a otros deportes surgiendo variantes como el cross de orientación náutico, donde se confluyen campos tan amplios y complejos como son la técnica de navegación, táctica de la regata, teoría de la vela, viento, etc.



5. Sitios de contacto


Existe una federación de carreras de orientación con una completísima información sobre este tipo de carreras, desde aquí os animo a todos a probar este tipo de carreras ya que son algo diferentes a lo que estamos acostumbrados. Espero que les haya sido de utilidad esta información. Un saludo.
http://www.fedo.org/mambo/


Bibliografía

BLANDFORD, P.W. (1989). Manual de orientación. Editorial Martínez Roca. Barcelona.
CONSEJO SUPERIOR DE DEPORTES (1988) Orientación un deporte para la escuela. Ediciones Grafex. Madrid.
FUNOLLET, F. (1994). Actividades en el medio natural. Editorial Inde. Barcelona.
GÓMEZ, V., LUNA, J., ZORRILLA, P (1996) La actividad física y deportiva extraescolar en los centros educativos. Deporte de Orientación. MEC. Madrid.
KRONLUND, M., (1991). Carrera de orientación. Técnica, táctica y estrategia de la carrera de orientación y del trazado de recorridos para las competiciones. Editorial Gymnos. Madrid.
MARTÍNEZ A. (1996). La práctica del deporte de Orientación en centros educativos y deportivos. Editorial Gymnos. Madrid.
PONCE IBAÑEZ, F. (2004) Nos iniciamos en el deporte de Orientación. Unidad didáctica. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Nº 76, septiembre. http://www.efdeportes.com/efd76/ud.htm
RABADÁN DE COS, I. (2008) Aspectos positivos de la orientación para su inclusión en la escuela. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Nº 118, enero. http://www.efdeportes.com/efd118/aspectos-positivos-de-la-orientacion-para-su-inclusion-en-la-escuela.htm
SILVESTRE, J.C. (1987). La Carrera de Orientación. Editorial Vigot. Paris.
VV.AA. (1990). Orientación en la montaña. Editorial Alpina. Barcelona.

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